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  • Hasta la fecha no se podía dividir una vivienda familiar entre los dos cónyuges, si no había consentimiento de ambos a pesar de que materialmente fue posible.
  • Lo novedoso de dicha resolución es que a pesar de haber hijos en común y atribuírsele la guarda y custodia solo a uno de los cónyuges, el Tribunal Supremo acepta que la vivienda se pueda redistribuir entre los esposos para que cada uno pueda utilizar una parte de la misma.

Benalmádena, 21 de mayo de 2012.- En el año 2010 se inició un litigio entre dos cónyuges, donde su único punto de discordia era la atribución del uso de la vivienda familiar, consistente en una vivienda de dos plantas donde vivía la pareja con sus dos hijos, la custodia de ambos menores fue atribuida a la madre, y el padre sostenía que al ser una vivienda de dos plantas se le atribuyese la planta inferior a él y la superior a su familia, ya que, por las condiciones arquitectónicas de la construcción se podía satisfacer las necesidades de todas las partes, sin interferir en la vida privada o íntima que podía iniciar cada cónyuge, y además el marido no tenía otra vivienda para irse a vivir.

El Juzgado de Primera Instancia de Vélez – Málaga accedió a lo solicitado por el marido, atribuyéndole el uso de la planta de baja de la casa, siempre y cuando, acometiera unas obras mínimas para independizar ambas viviendas; ante esto, la esposa recurrió a la Audiencia Provincial de Málaga la cual revocó la sentencia de primera instancia, indicando que en caso de discrepancia entre ambos cónyuges había que aplicar estrictamente el artículo 96 del Código Civil el cual no permite dicha división.

Finalmente, el marido, representado por este Bufete de Abogados recurrió la decisión de la Audiencia Provincial de Málaga al Tribunal Supremo, el cual en una sentencia novedosa, sienta como doctrina jurisprudencial que cabe la división de un vivienda en un procedimiento matrimonial, cuando ello sea lo más adecuado para la protección del menor, siempre que sea posible la división y reunir las viviendas resultantes las condiciones de habitabilidad, a pesar de que no haya acuerdo entre los cónyuges.

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